A muchos nos encuentra la madrugada persiguiéndonos a nosotros mismos.
No me quejo de la falta de sueño, me quejo de la falta de dignidad y bondad de algunos seres humanos.
Estoy harta de esos seres despreciables que manejan los aparatos del lucro y del miedo.
A tanto golpe nos dejan paralizados, absortos, inmutables al final del día, y creen que debemos estar contentos, por tener el placebo del cerebro consumido por el televisor.
No me quejo de la falta de sueño,
me quejo de los que nos dejan sin salario a la mitad del mes.
Es cierto: Dirás que me quejo en la marcha por mí
Y sí, un poco es así, pero también por otros, porque yo soy de las afortunadas que aun tiene zapatos y otros solo piecitos en el barro, sin pan ni para compartir,
disculpa, si a veces no puedo sonreír, es que me estalla el cerebro a diario: Todos esos niños desheredados de padres y de tierna infancia deambulando por la ciudad, consumidos por el paco.
¿Sabes que pasa? Yo tengo un sueño
Y creo que algunos los compartimos
pero somos pocos, y no me alcanza.
¿Sabes que pasa? A mis pies, les duelen los caídos.
Y Yo no se porque a este país los caminos lo desandan.
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